martes, 11 de agosto de 2015

Martes de la decimonovena semana

Martes de la decimonovena semana. Mateo 18, 1-5.10.12-14 "Si ustedes no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos.

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Martes de la decimonovena semana.

Mateo 18, 1-5.10.12-14

"Si ustedes no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos."

Los discípulos deben ser como los niños, es decir, deben suprimir de su corazón la ambición y la envidia que lleva a desear los puestos de honor. Yo no habla Jesús precisamente de la inocencia del niño en este texto, sino del conocimiento que él tiene de su pequeñez y de su debilidad e impotencia; el más humilde será el más grande al Padre; poca importa el rango que no ocupe y el papel que desempeñe en la comunidad.

El sentido de ese "hacerse como los niños" incluye la humildad y sencillez de corazón, pero en este lugar se entiende principalmente el empequeñecerse en lo social y frente a los puestos de dignidad y de mando; esto se deduce de la motivación que dieron los apóstoles a esta enseñanza del Salvador, que fue que cada uno de ellos quería ser el "mayor" en el Reino.

De ahí que hacerse como un niño sea condición no sólo para ser grande en el Reino, sino para ser admitido en él. Hacerse niño es hacerse humilde; en el derecho antiguo el niño no era persona en el sentido legal pleno; no sólo estaba bajo la autoridad de los padres, sino que era propiedad de éstos; el termino "niño" empleado aquí por Jesús designa a los sencillos que se han hecho sus discípulos, ya que poseen aquella sencillez afirmaba por Jesús, como condición para seguirlo: "El que no renuncie a sí mismo, no puede ser mi discípulo."

Los apóstoles, al fin hombres imperfectos y ambicioso todavía, ambicionaban ser el "mayor" en el Reino de los cielos, no por ser el Reino de los cielos, sino simplemente por el ser "el mayor".

La respuesta de Jesús fue plástica: "Llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: <>".

"El Padre que están en el cielo no quiere que se pierda uno solo de estos pequeños."

Aquí la palabra "escándalo" es sinónima de ocasión de caída, de tropiezo para el bien."

La educación de los niños tiene una decisiva importancia para la Iglesia y para la sociedad; la educación que recibe el niño influye decisivamente en toda su vida; Jesús para estimular nuestro celo a favor de los niños dice que, cuanto hagamos por ellos, lo tomará como hecho a Él personalmente; el aliciente no puede ser mayor.

La gravedad del escándalo queda gráficamente expresada en este texto. El amor al prójimo es el segundo precepto de la ley; ahora bien, ese amor exige el no producirle el mal y desearte y hacerle el bien y, en cambio, por el escándalo se lo empuja al mal; de ahí que será preciso exponerse a molestias y sacrificios antes que escandalizar a nadie; vale más la vida moral del prójimo que la vida física propia y habrá que sacrificar toda comodidad, toda conveniencia o utilidad y toda lo temporal para mantener en nosotros y en los demás la vida de la gracia, que es la que nos posibilitará el ingreso en el Reino de los cielos.

La parábola de la oveja perdida y vuelta a encontrar, que aquí nos pone el Evangelista, nos indica la solicitud de Jesucristo por los pecadores; también deberemos ver otro modo hiperbólico oriental en ese "tiene más alegría."

Dios nuestro Señor se nos ha revelado con Amor (1 Jn 4,8-16), que se alegra siempre que un pecador vuelve a Él (Lc15,20-24) y no quiere que se pierda quien cree en su misericordia.

Vivencia.

Ser el ultimo de todos es ser el servidor de todos; no caigas tú en la miseria humana en que cayeron los apóstoles, pretendiendo puestos honoríficos; no se sienta herido tu orgullo cuando se fijan en los otros y no en ti; cuando a ellos se les da la preferencia; que por cuestión de puestos o cargos no se quebrante la caridad allí donde tú actúas apostólicamente; que no te sientas molesto, porque no se te consulte o porque se obre de modo contrario a como tú habías manifestado tu parecer.

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

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lunes, 10 de agosto de 2015

Lunes de la decimonovena semana

Lunes de la decimonovena semana. Mateo 17,22-27 "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y al tercer día resucitar

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Lunes de la decimonovena semana.

Mateo 17,22-27

"El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y al tercer día resucitará."

A todos nos cuesta la aceptación no sólo de la cruz, sino aun de la idea de la cruz; sin embargo la cruz seguirá nuestros pasos y nos abandonará en toda nuestra vida. El termino será ciertamente la gloria de la resurrección, pero esa gloria deberá proceder indefectible el dolor de la cruz; si ahora te hallas en la etapa de la cruz, consuélete el pensamiento y la certeza de la resurrección y de la gloria.

Las Palabras de Jesús eran claras; la oscuridad venia a los apóstoles de no poder armonizar la idea que ellos tenían del Mesías, con sus padecimientos y su muerte. Por eso San Lucas dice que "les estaba velado, de manera que no lo comprendían (Lc 9,45).

"Los apóstoles quedaron muy apenados" por no comprender los planes de Dios; si hubieran sabido que aquella humillación y aquellos dolores del Maestro culminarían en la plenitud de la gloria de Dios en la resurrección, su abatimiento no hubiera sido tan desesperante.

Cuántas veces pasas tú por momentos semejantes a éste, amargándote aun desesperándote porla cruz que debes llevar sobre tus hombros; si en cambio comprendieras que con eso entra en los planes del Señor sobre ti y que todo deberá incidir en tu propio bien y felicidad, hallarías poderoso lenitivo y estimulante acicate en las pruebas de tu vida a fin de sobrellevarlas con más serenidad y paz en tu corazón.

"Los hijos están exentos."

Todo israelita varón adulto estaba obligado a pagar un impuesto anual de medio siclo de plata para el mantenimiento del templo; el estáter valía cuatro dracmas, que era lo justo para pagar por los dos, ya que cada uno debía pagar medio siclo de plata, que equivalía a dos dracmas: didracma.

Jesús se somete a esa ley, pagando por Él y por Pedro, pero no sin antes darnos la enseñaza de nuestra divina filiación: todos somos hijos de Dios Padre celestial y como tales somos libres de ataduras o legales limitaciones.

No en el sentido de que los hijos de Dios no reconozcan ni guarden ninguna ley disciplinar, sino en cuanto el amor que tiene el Padre los hace libres de toda presión o influencia, de tal suerte que los hijos de Dios cumplirán con las leyes, no tampoco por imposición cuanto por una exigencia del amor que tiene al Padre.

También hallamos en esta conducta de Jesús un ejemplo de la pobreza en que vivía el Señor con sus discípulos, que no tenían ni siquiera el didracma necesario para pagar el impuesto y se vio precisado a recurrir a sus poderes extraordinarios, haciendo milagros para salir del paso.

Vivencia.

Analiza tu conducta; mira si obras bien, si te conduces con rectitud, más por amor de Dios que por otro cualquier sentimiento o motivación. Las cosas que se hacen con amor y por amor y por amor tienen mucho merito y dan mayor sentido a la propia vida. Esa deberá ser la meta a la que orientes tus actos; hacerlos con amor y por amor; que sea el amor al Padre Celestial la explicación de tu modo de proceder en cualquier circunstancia de tu vida.

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

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sábado, 8 de agosto de 2015

Sábado de la decimoctava semana

Sábado de la decimoctava semana. Mateo 17, 14-20 "No pudieron porque ustedes tienen poca fe…" Nuevo encuentro de Jesucristo con el dolor suplicante

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Sábado de la decimoctava semana.

Mateo 17, 14-20

"No pudieron porque ustedes tienen poca fe…"

Nuevo encuentro de Jesucristo con el dolor suplicante y nuevo reproche a los apóstoles por su poca fe; el padre del poseso expone a los apóstoles su necesidad; su hijo se halla enfermo del demonio que por medio de una enfermedad epiléptica lo tortura y lo maltrata violentamente. Los apóstoles emplean todos los medios que han visto eran empleados en otras circunstancias similares por el Maestro.

Pero el demonio no cede y no se va.

Desesperación en el padre enfermo; frustración en los apóstoles; decepcionados, humillados impotentes, ignorantes de la causa de su fracaso, desconcertados ante su impotencia; y el arremolinarse de la gente en torno a ellos.

En efecto, los apóstoles ya habían recibido y ejercitado anteriormente el poder de expulsar los demonios y el éxito seguido a su gestión (Mt 10,8).

Hasta que al fin el padre del joven poseso acude a Jesucristo y, no contento con exponer al Señor la enfermedad de su hijo, inculpa en cierto modo a los apóstoles: "pero ellos no han podido curarlo."

En esta petición hallamos algo bueno y algo malo y esto malo impedía que el milagro se realizara; el hombre, arrodillándose ante Jesús…", es decir: en una actitud no de arrogancia, sino de verdadera humildad, porque el hecho de arrodillarse a los pies de Jesús delante de tanta gente daba claramente a entender el profundo dolor del padre y la urgencia de su necesidad. A continuación invoca a Jesús con palabras también llenas de humildad, al decirle: "Señor, ten piedad de mi hijo…"

Por su parte los apóstoles asistirán entre curiosos y molestos a aquella petición, para descubrir el secreto de su tan resonante y humillador fracaso.

A pensar de estas buenas disposiciones y de esta humilde oración, el milagro no se realiza y es Jesús el que da la explicación de ello: Generación incrédula y perversa…"

Aquella expresión de Jesús echando en cara la incredulidad, se dirigió tanto al padre del enfermo, cuando quizás más a los discípulos, que no habían sido capaces de ejercer la potestad que Jesús les había comunicado; pero de todos modos pareció no afectar a los apóstoles, quienes "se acercaron a Jesús en privado y le dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?" Y el Señor en forma tajante les replicó: "Porque ustedes tienen poca fe."

La de los apóstoles fue poca; acaso confiaron en sí mismos, el poder que habían recibido, pero utilizándolo allá en la subconciencia, como si bastaran ellos, sin acusar su reconocimiento y dependencia al Dador de los carismas.

"Si tienen la fe de un grano de mostaza….nada les será imposible."

Estas palabras adoptan un tono de hipérbole en que se contrastan la pequeñez del grano de mostaza y la montaña; lo que Jesús quiere enseñarnos con esto es que no hay dificultad que no pueda ser vencida por el que tiene espíritu de fe.

Jesús empleaba las expresiones populares a fin de que su lección fuera captada por sus discípulos.

A esa afirmación tan categórica añade todavía el Señor la segunda afirmación no podemos lapidaria: "Nada les será imposible."

Vivencia:

No te extrañes si algunas veces constatas fracasos en tus acciones apostólicas; en ocasiones podrán deberse a la falta de respuesta por parte de los destinarios de la evangelización, pero en otros casos quizás se deba toda a tu falta de fe y de desconfianza o quizás o que tu oración previa y subsiguiente no ha sido realizada con las condiciones requeridas.

Los apóstoles pusieron la oración y no la fe; consecuencia: el fracaso; tú quizás no pones ni la fe ni la oración requeridas; ¿cómo pretendes no fracasar?

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

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