viernes, 7 de agosto de 2015

Martes de la vigésima semana

Martes de la vigésima semana. Mateo 19,23-30 "Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido." Seguramente que los ojos de Jesús se llenaron de l

Like   Tweet  

Martes de la vigésima semana.

Mateo 19,23-30

"Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido."

Seguramente que los ojos de Jesús se llenaron de lagrimas al ver alejarse a aquel joven a quien había invitado a sus seguimiento; por eso tristemente se expresa Jesús con un grafismo oriental hiperbólico: "Es más fácil que un camello entre en el ojo de una aguja.....", expresión está que no hay que tomar al pie de la letra, como es obvio, sino que era un proverbio o dicho popular, una expresión hiperbólica muy corriente entre los rabinos para significar la dificulta de una cosa; y Jesús la utiliza por ser ampliamente conocida en el lenguaje popular y para aclarar el grave obstáculo que ofrecen las riquezas para la salvación.

Según la creencia popular judía, la riqueza era uno de los premios que Dios concedía a la justicia; en contraposición, esta expresión claramente paradójica de Jesús...

El significado de estas palabras no es que los ricos no puedan salvarse, sino que los ricos que ponen su confianza en el dinero difícilmente se salvarán, ya que esa afición desordenada los impulsará a cometer injusticias y actitudes reprobables en franca oposición con los principios de la salvación.

Al oír las enseñanzas de Jesús sobre las riquezas, los apóstoles -que eran pobres y aun lo poco que tenían lo habían dejado por seguir a Jesús- le preguntaban: "Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos?"

Jesús les responde diciéndoles cuál será su recompensa, pero alterando el orden señalado por los apóstoles; ellos exponen que lo han dejado todo y por eso esperan la recompensa; Jesús, en cambio, se fija en que lo dejaron todo por seguirlo a Él y por ese seguimiento alcanzarán el premio. El dejar las riquezas no es más que una condición para seguir el Maestro; la perfección consiste en seguirlo.

"Muchos de los primeros serán últimos, y muchos de los últimos serán los primeros."

Lo que Jesús enseña es que puede suceder que los que recibieron la gracia y el llamado primeramente no merezcan tanto como los llamados a ultima hora; no es el tiempo de llamado, sino generosidad de la respuesta lo que nos va a acercar a Dios, consiguiéndonos la salvación y la santificación; no basta, por otra parte comenzar, si no se persevera en la practica del bien y de la virtud; no basta responder, sino que es preciso responder con generosidad a las gracias recibidas.

San Beda ilustra esta frase de Jesucristo de esta forma: "Fíjate en Judas, que de apóstol se convirtió en apóstata, y aprende que muchos primeros pueden ser los últimos. Fíjate en el buen ladrón, que el mismo día en que fue crucificado por sus pecados, gozó con Jesucristo en el Paraíso de la gracia de la fe y aprende que también los postreros pueden llegar a ser los primeros."

Vivencia.

Despega el corazón de las riquezas terrenales, si no te quieres alejar de Dios; y si está en algún puesto de honor o de superioridad que te haga ser el primero, vive con tal humildad y en tanta actitud de servicio a los demás, que perezca ser el ultimo, ya que en el Reino de Dios los últimos, es decir, los humildes serán los primeros. Y si Dios te ha puesto en un lugar oscuro y sin brillo ante el mundo, ignorado por muchos, anímate y ten confianza, porque si vives en ese puesto con humildad de corazón, podrás llegar a ser los primeros en el Reino.

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

Los libros de esta colección puedes comprarlos haciendo clic aquí:
www.editorialclaretiana.com.ar

facebook twitter
1px
 

domingo, 2 de agosto de 2015

DOMINGO 02 DE AGOSTO 2015 - 18 TIEMPO ORDINARIO.

DOMINGO 02 DE AGOSTO 2015 - 18 TIEMPO ORDINARIO. Autor: P Juan Manuel Toro V. Fuente: www.mensajespanyvida.org SEPAN QUE EL REINO DE LOS CIELOS E

Like   Tweet  

DOMINGO 02 DE AGOSTO 2015 - 18 TIEMPO ORDINARIO.

Autor: P Juan Manuel Toro V.
Fuente: www.mensajespanyvida.org

SEPAN QUE EL REINO DE LOS CIELOS ESTÁ CERCA

PRIMERA LECTURA Éxodo (16,2-4.12-15)

En aquellos días, en el desierto, comenzaron todos a murmurar contra Moisés y Aarón, y les decían: « ¡Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto! Allí nos sentábamos junto a las ollas de carne, y comíamos hasta hartarnos; pero vosotros nos habéis traído al desierto para matarnos a todos de hambre.»
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Voy a hacer que os llueva comida del cielo. La gente saldrá a diario a recoger únicamente lo necesario para el día. Quiero ver quién obedece mis instrucciones y quién no.» Y el Señor se dirigió a Moisés y le dijo: «He oído murmurar a los israelitas. Habla con ellos y diles: "Al atardecer comeréis carne, y por la mañana comeréis hasta quedar satisfechos. Así sabréis que yo soy el Señor vuestro Dios."» Aquella misma tarde llegaron codornices, las cuales llenaron el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Después que el rocío se hubo evaporado, algo muy fino, parecido a la escarcha, quedó sobre la superficie del desierto. Los israelitas, no sabiendo qué era aquello, al verlo se decían unos a otros: « ¿Y esto qué es?» Moisés les dijo: «Éste es el pan que el Señor os da como alimento.»

SEGUNDA LECTURA Efesios (4,17.20-24)

En el nombre del Señor os digo y encargo que no viváis más como los paganos, que viven de acuerdo con sus vanos pensamientos. Pero vosotros no conocisteis a Cristo para vivir de ese modo, si es que realmente oísteis acerca de él; esto es, si de Jesús aprendisteis en qué consiste la verdad. En cuanto a vuestra antigua manera de vivir, despojaos de vuestra vieja naturaleza, que está corrompida por los malos deseos engañosos. Debéis renovaros en vuestra mente y en vuestro espíritu, y revestiros de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios y que se manifiesta en una vida recta y pura, fundada en la verdad.

EVANGELIO Juan (6,24-35)

En aquel tiempo, al no ver allí a Jesús ni a sus discípulos, la gente subió a las barcas y se dirigió en busca suya a Cafarnaúm. Al llegar a la otra orilla del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les dijo: «Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Ésta es la comida que os dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.» Le preguntaron: « ¿Qué debemos hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?»
Jesús les contestó: «La obra de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.» « ¿Y qué señal puedes darnos –le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: "Dios les dio a comer pan del cielo."» Jesús les contestó: «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.» Ellos le pidieron: «Señor, danos siempre ese pan.» Y Jesús les dijo: «Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.»

PAN DE VIDA ETERNA

El que no se alimenta se muere. Esa es una verdad que, por la experiencia, no se puede refutar. Y cuánta ha sido la preocupación del hombre por procurarse el pan necesario para sostener su existencia. Y cuan doloroso es constatar que el hambre cobra cantidades enormes de muertes, mientras, como afirmó el papa Francisco, se desperdicia el 30% de los alimentos.

Pero la liturgia de la palabra nos habla hoy DE OTRO PAN, cuando Jesús precisamente critica el que lo buscan a él, solo porque las gentes han saciado el hambre física y no porque hayan visto en este don una señal.

Han buscado los regalos del Señor y no al Señor de los regalos. Y es que podemos buscar a Jesús porque necesitamos que nos remedie nuestras necesidades materiales, y no lo buscamos a él, aunque ha sido él quien nos ha proporcionado todo lo necesario, en el orden material, para haber subsistido toda la vida hasta nuestros días.

Y es que HAY UN PAN, que más que alimentar el cuerpo, nos ha sido entregado para alimentar el alma, un pan que lo que proporciona es VIDA ETERNA. Un pan que es necesario para alimentar el hombre nuevo de que nos habla la segunda lectura, que da sentido a la vida y que proporciona la fuerza necesaria para afrontar la vida hasta alcanzar la felicidad plena. Ese Pan es el mismo Jesús. Él es el VERDADERO PAN DEL CIELO. El Pan que debemos proveernos para que nuestro espíritu no desfallezca.

No hemos comprendido que de nada nos vale poseer el pan material, si carecemos del pan del alma, del que da la vida eterna.

Preocuparnos solamente por el pan material, es caer en las preocupaciones de los paganos, de los que habla la segunda lectura, olvidando que de ello también se preocupa Dios, como muestra el texto del éxodo, pero hoy el Señor nos invita a ir más allá, pues lo que sí debe preocuparnos es la manera como estamos alimentando nuestro espíritu.

Señor; danos hoy nuestro pan de cada día.

Un abrazo
P Juan Manuel Toro V.

facebook twitter
1px
 

sábado, 18 de julio de 2015

Sábado de la decimoquinta semana

Sábado de la decimoquinta semana. Mateo 12,14-21 "Este es mi servidor a quien elegí; mi muy querido en quien tengo mi predilección." Este texto tom

Like   Tweet  

Sábado de la decimoquinta semana.

Mateo 12,14-21

"Este es mi servidor a quien elegí; mi muy querido en quien tengo mi predilección."

Este texto tomado del profeta Isaías ha sido ya anteriormente aducido por San Mateo, con motivo del bautismo de Jesús en el Jordán: "Una voz que venia de cielo decía: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco".

Qué motivo de intimo gozo deber ser para nosotros el saber el amor que viven el Padre y el Hijo entre sí, amor que por ser tan intimo y profundo y por ser infinito, como acto de las Personas de la Trinidad, no puede menos de ser un amor sustancial y personal: la tercera Persona de la Santísimo Trinidad.

Es el Espíritu Santo el que a mí me hará agradable al Padre y al hijo; es el Espíritu de Dios el que me transformará mi vida por medio del amor, debo dejarme en mí fidelidad a esas inclinaciones espirituales que hará surgir el Espíritu en lo más intimo de todo mi ser, si yo me esfuerzo por ser fiel y dúctil a sus movimientos.

Gracias, Señor; yo también, como Maria Santísima, puedo y debo exclamar: "¡El Señor ha hecho en mí cosas grandes!".

"No discutirá ni gritará….no quebrará la caña doblaba."

No se podía describir con más sencillez, pero al mismo tiempo con mayor convicción, el carácter manso, humilde y complaciente Jesús; con dos imágenes de sabor casero expone el profeta Isaías las mansedumbres del Maestro: "no quebrará la mecha humeante". El Señor sabrá esperar con paciencia, pondrá todos los medios posibles para conseguir la salvación de los hombres y, por grande que sea la maldad y la ingratitud de éstos, siempre será mayor su paciencia y su bondad.

No resistirán al análisis o confrontación con el Evangelio las modernas, insultantes representaciones de Jesús guerrillero o soliviantador de masas, o canonizados de la violencia, sea ella cual fuere y venga de donde viniere. Como también será antibíblico el pensar en un Jesús sociólogo, o como un líder de contornos meramente humanos.

Tampoco responderá al autentico Cristo la imagen de un Mesías espiritualmente sin definiciones frente a los problemas que afectan al hombre en el orden temporal.

Todas esas son falsas imágenes del Señor. Jesús fue el defensor y reinvidicador de la justicia en todo y para todos y el fustigador incansable de la falsedad simbolizada por los fariseos. Fue Jesús el predicador viril de la necesidad de la propia abnegación, del sacrificio de redención, el fustigador de la hipocresía. Pero, al mismo tiempo, el hombre más indulgente que pudiéramos imaginar ante la debilidad humana, ante una mujer explotada, ante un ladrón arrepentido; el hombre que supo derramar lágrimas arracadas a sus ojos por los sentimientos de la amistad.

Vivencia:

Jesús no apagaba la mecha humeante de la buena voluntad; tú no debes rechazar la expresión de arrepentimiento o el deseo de propia reacción, aun en su más mínima esperanza.

Por otra parte, Jesús hará triunfar su ley evangélica en el mundo no por la fuerza de las armas o del derecho, sino por la fuerza del amor y la bondad.

Jesús ni disputaba, ni gritaba…expresiones que nos demuestran su bondad y mansedumbre. Nosotros debemos seguir esos ejemplos. Los que nos rodean, los que viven y actúan con nosotros, ¿podrían decir con verdad de nosotros lo mismo que los contemporáneos de Jesús afirmaron de Él?

Los libros de esta colección puedes comprarlos haciendo click aquí:
www.editorialclaretiana.com.ar

facebook twitter
1px