lunes, 17 de agosto de 2015

Martes de la vigésima semana.....

Martes de la vigésima semana. Mateo 19,23-30 "Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido." Seguramente que los ojos de Jesús se llenaron de l

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Martes de la vigésima semana.

Mateo 19,23-30

"Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido."

Seguramente que los ojos de Jesús se llenaron de lagrimas al ver alejarse a aquel joven a quien había invitado a sus seguimiento; por eso tristemente se expresa Jesús con un grafismo oriental hiperbólico: "Es más fácil que un camello entre en el ojo de una aguja.....", expresión está que no hay que tomar al pie de la letra, como es obvio, sino que era un proverbio o dicho popular, una expresión hiperbólica muy corriente entre los rabinos para significar la dificulta de una cosa; y Jesús la utiliza por ser ampliamente conocida en el lenguaje popular y para aclarar el grave obstáculo que ofrecen las riquezas para la salvación.

Según la creencia popular judía, la riqueza era uno de los premios que Dios concedía a la justicia; en contraposición, esta expresión claramente paradójica de Jesús...

El significado de estas palabras no es que los ricos no puedan salvarse, sino que los ricos que ponen su confianza en el dinero difícilmente se salvarán, ya que esa afición desordenada los impulsará a cometer injusticias y actitudes reprobables en franca oposición con los principios de la salvación.

Al oír las enseñanzas de Jesús sobre las riquezas, los apóstoles -que eran pobres y aun lo poco que tenían lo habían dejado por seguir a Jesús- le preguntaban: "Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos?"

Jesús les responde diciéndoles cuál será su recompensa, pero alterando el orden señalado por los apóstoles; ellos exponen que lo han dejado todo y por eso esperan la recompensa; Jesús, en cambio, se fija en que lo dejaron todo por seguirlo a Él y por ese seguimiento alcanzarán el premio. El dejar las riquezas no es más que una condición para seguir el Maestro; la perfección consiste en seguirlo.

"Muchos de los primeros serán últimos, y muchos de los últimos serán los primeros."

Lo que Jesús enseña es que puede suceder que los que recibieron la gracia y el llamado primeramente no merezcan tanto como los llamados a ultima hora; no es el tiempo de llamado, sino generosidad de la respuesta lo que nos va a acercar a Dios, consiguiéndonos la salvación y la santificación; no basta, por otra parte comenzar, si no se persevera en la practica del bien y de la virtud; no basta responder, sino que es preciso responder con generosidad a las gracias recibidas.

San Beda ilustra esta frase de Jesucristo de esta forma: "Fíjate en Judas, que de apóstol se convirtió en apóstata, y aprende que muchos primeros pueden ser los últimos. Fíjate en el buen ladrón, que el mismo día en que fue crucificado por sus pecados, gozó con Jesucristo en el Paraíso de la gracia de la fe y aprende que también los postreros pueden llegar a ser los primeros."

Vivencia.

Despega el corazón de las riquezas terrenales, si no te quieres alejar de Dios; y si está en algún puesto de honor o de superioridad que te haga ser el primero, vive con tal humildad y en tanta actitud de servicio a los demás, que perezca ser el ultimo, ya que en el Reino de Dios los últimos, es decir, los humildes serán los primeros. Y si Dios te ha puesto en un lugar oscuro y sin brillo ante el mundo, ignorado por muchos, anímate y ten confianza, porque si vives en ese puesto con humildad de corazón, podrás llegar a ser los primeros en el Reino.

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

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Lunes de la vigésima semana

Lunes de la vigésima semana. Mateo 19,16-22 "Maestro, ¿qué obras buenas debí hacer para conseguir la Vida eterna?" Jesús está hablando ante la mult

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Lunes de la vigésima semana.

Mateo 19,16-22

"Maestro, ¿qué obras buenas debí hacer para conseguir la Vida eterna?"

Jesús está hablando ante la multitud que lo escucha con avidez; entre esa multitud se halla un joven de mirada pura y de corazón sencillo; este joven al terminar Jesús su alocución se presenta a Él deseando algo más que el cumplimiento de los preceptos de la Ley; este joven espera de Jesús una regla de vida más perfecta que los mandamientos, para asegurarse la vida eterna; no espera que Jesús lo remita lisa y llanamente a los mandamientos del Decálogo.

El joven sentía deseos de perfección; quería ser algo más que un mero cumplidor de la Ley; se había sentido arrastrado por la santidad que vislumbraba a través de las palabras de Jesús.

Por eso se dirige al Maestro y le pregunta: "¿Qué debo hacer?"

Y así lo hace el Maestro; le recuerda primeramente la observancia a los mandamientos, pero le abre el camino hacia una vida más perfecta: el desprendimiento voluntario, que le permitirá seguir a Aquel que nada posee.

Pero el joven no se anima y retrocede y se desilusiona él y se desilusiona a Jesús, que había puesto mirada en él como en un futuro apóstol.

Cada uno de nosotros en un determinado momento de nuestra vida ha tenido que hacerle esa misma pregunta al Maestro bueno: "¿qué debo hacer?" ¿Qué quieres que haga? ¿Cuál es tu voluntad sobre mí?

La vida es un llamado de Dios y nosotros tenemos que conocer a qué nos llama. Al joven del Evangelio Jesús le descubrió una misión especifica; a nosotros ya nos la hará descubriendo probablemente, pero ahora nos esta responder debidamente a llamado.

El primer paso que debemos dar para llegar a la perfección es desearla sinceramente y de todo corazón; en verdad, que si esos deseos son estériles porque no se refleja en las obras, de nada nos sirven en concreto; pero también es cierto que no se llega a las obras buenas sin un previo deseo de mejoramiento y perfección.

"Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo; después ven y sígueme."

Este pasaje es la fuente de los consejos evangélicos en la tradición católica.

La perfección que se contempla aquí es la de la economía nueva, que supera a la antigua dándole cumplimiento. Todos son igualmente llamados a ella según aquel precepto del Maestro de carácter universal: "Sean perfectos como es perfecto mi Padre que está en el cielo" (Mt 5,48).

Mas, para establecer el Reino, Jesús necesita colaboradores especialmente disponibles; a ellos es a quienes pide la renuncia radical a las preocupaciones de la familia. Necesita Jesús nuevos dispensadores de sus misterios.

El joven del Evangelio no tubo ánimo para decidirse a seguir el plan que Jesús le proponía y así, al oír la respuesta de Jesús, se entristeció "porque poseía muchos bienes".

Allí se frustro el plan de Dios; tremendo poder del hombre, que es capaz por el abuso de su libertad de frustrar nada menos que los planes del Creador; pero también tremenda responsabilidad, si por culpa del hombre no se lleva a cabo lo que Dios tenia planeado.

Yoda vocación es un llamado personal de Dios al hombre; y el hombre puede decir que sí, o puede rechazar el llamado.

Vivencia.

Pregúntate si estás satisfecho de ti mismo, de la vida que llevas y cómo la llevas. ¿No crees que la podrías mejorar? ¿Que quizás podrías hacer algo más de lo que haces? Si le preguntas al Maestro, puede ser que también tú escuches la invitación a un mayor sacrificio y a una mayor entrega. No ahogues los buenos deseos que brotan en tu corazón; mira que son impulsos del Espíritu Santo; no dilates más tiempo la entrega a una vida de mayor perfección; consulta con Jesús en el Sagrario y luego no hagas lo que te parezca a ti, sino lo que le aparece a Él, lo que a Él le agrada, lo que Él tiene en su plan sobre ti, en una palabra: lo que Él espera de ti.

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

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viernes, 14 de agosto de 2015

Viernes de la decimonovena semana

Viernes de la decimonovena semana. Mateo 19,3-12 "Que el hombre no separe lo que Dios ha unido." He aquí una afirmación categórica de la indisolubi

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Viernes de la decimonovena semana.

Mateo 19,3-12

"Que el hombre no separe lo que Dios ha unido."

He aquí una afirmación categórica de la indisolubilidad del vinculo matrimonial.

El Señor Jesús revalidó la dignidad del matrimonio, proclamó su indisolubilidad y rechazó la teoría del repudio, no importando la tolerancia de Moisés a un pueblo de bajo nivel moral; la voluntad de Dios desde el principio está suficientemente clara.

El amor que se promete los esposos es una amor para siempre; de otra forma no seria un verdadero y sincero amor. La volubilidad humana es una amenaza a la permanencia del amor. La intervención de Dios es la unión de los esposos es garantía de indisolubilidad del sacramento.

Esta unión es una obra de la creación y está formalmente determinada en la Ley; es obra de Dios en la que el hombre no puede intervenir.

La unidad y la indisolubilidad del matrimonio son dos cualidades establecidas por Dios, que ni la misma Iglesia puede disolver. Piensan algunos que la Iglesia es demasiada terca en defender esas dos cualidades y que si cediera en este punto seria mejor mirada y aun tendría muchos más adeptos.

La Iglesia no es terca; es fiel a lo mandado por Dios. Y la Iglesia no puede menos de ser fiel; por eso. ha defendido siempre, aun en los tiempos de la mayor relajación de costumbres, la unidad y la indisolubilidad del matrimonio.

El matrimonio tiene su cruz y por cierto que en ocasiones en cruz muy pesada; si todo esto mira con ojos excesivamente carnales, resultará muy pesado; pero si se mira todo con los ojos del Espíritu y sobre todo si se ve en el matrimonio un sacramento al que Pablo denomina 'sacramento grande", entonces se descubren en él espirituales de hondo sentido en orden al Reino.

"Teniendo en cuenta la dureza del corazón de ustedes."

Los judíos según la Ley podían repudiar a su mujer, pero hacia falta un motivo valido; los rabinos discutían acerca de la gravedad de este motivo; los fariseos tratan de arrastrar a Jesús a estas discusiones y a su modo de pensar; decidiéndose Jesús por cualquiera de las opiniones en pugna, se enfrentaba con los que sostuvieran la contraria; pero Jesús los desconcierta exponiendo una vía distinta, que era la revelación primitiva. Al recordar argumentación escrituristica, les enseña que si Dios ha unido al hombre y a la mujer hasta el punto de no formar sino una sola carne, no tiene el hombre poder para separarlos.

Moisés fue condescendiente con los israelitas, pero si Moisés hizo eso, fue una con concesión que Dios autorizó, como una dispensa temporal, "teniendo en cuenta la dureza del corazón de ustedes" ante las condiciones ambientales más o menos primitivas. Pero aquel paréntesis de concesión ya terminó y Jesucristo restituyó al matrimonio su indisolubilidad primitiva.

La ley divina original defiende la indisolubilidad del matrimonio y ahora Jesús quiere devolver a la ley divina su primitivo vigor, diciéndoles que la modificación de Moisés carece de todo valor del Reino.

Los discípulos de Jesús se dieron cuenta de que la ley que acababa de formular Jesús era mucho más estricta que toda la jurisprudencia judía en este punto; encuentran duras palabras de Jesús e, inficionados por el ambiente de entonces, creen que el matrimonio en esas condiciones seria una carga difícil de llevar.

Por eso le replican a Jesús: "Si es así... no conviene casarse." Jesús no prueba esa conclusión y de ahí toma pie para alabar la castidad consagrada.

"Hay entonces se hicieron eunucos por el Reino de los cielos."

Jesús invita a la continencia perpetua a los que quieran consagrarse exclusivamente al Reino de Dios.

Jesús abre un nuevo camino: el celibato; mejor aun, la consagración virginal. Dice Jesús que es posible que alguien renuncie al matrimonio "por el Reino de los cielos". Esta afirmación resulta extraordinariamente atrevida en un contexto judío y la expresión final: "el que pueda entender, que entienda", demuestra que él tiene conciencia de que hay aquí un desafió, pues les habla de un modo estado desconocido y mal juzgado entonces: el estado de virginidad elegido voluntariamente y no sin especial llamado de Dios y elegido para siempre y por amor de Dios.

Este ideal de consagración no es valido para todos, sino para aquellos que han recibido el don divino; no todos pueden comprender este ideal, sino aquellos a los que Dios llama a tal estado, aquellos que tienen firme voluntad de guardar la perfecta continencia con miras al Reino.

Vivencia.

Tú tienes que saber ya cuál es el estado de vida en el que Dios te ha señalado un puesto, para que le sirvas. Que cada una siga el camino que Dios le señale, ya el camino del matrimonio cristiano o de la soltería en el mundo, ya el de virginidad consagrada en el mundo o en la Vida Religiosa; cada uno deberá disponerse para llegar a conocer el plan de Dios sobre él. Para ello no debe fijarse en las espinas que pueda hallar en el camino, pues todas las vocaciones y todos los estados tienen su parte de cruz, que es imprescindible para poder seguir al Maestro en condición de discípulo suyo.

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

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