jueves, 6 de noviembre de 2014

Jueves de la trigésimo primera semana.

Pan y Vida se fundó para llevar consuelo, alivio, en tantos momentos difíciles que pasamos a diario ayúdenos a seguir http://bit.ly/1uVrtQZ Jueves de

Like   Tweet  

Pan y Vida se fundó para llevar consuelo, alivio, en tantos momentos difíciles que pasamos a diario ayúdenos a seguir http://bit.ly/1uVrtQZ

Jueves de la trigésimo primera semana.

Lucas 15,1-10

"Todos los publícanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo."

Así es el Corazón e Dios: tan bueno y misericordioso, que infunde confianza hasta en los pecadores.

No veían los publícanos en el Corazón de Jesucristo nada que los pudiera rechazar y por eso acudían a Él; aunque acudían a Él siendo pecadores, se santificaban; acudían los orgullos y se volvían humildes; acudían sensuales y se espiritualizaban.

Esto es lo que tiene que acontecer contigo.

Acude a Él con toda confianza, con sencillez y humildad.

Acude a Él como a fuente de la gracia; acude a Él y presta atención a los que Él pueda decirte.

Jesús "recibía" a los pecadores y comía con ellos"; así hará contigo.

"Encontré la oveja que se me había perdido."

Jesús como buen pastor que se me había perdido."

Jesús como Buen Pastor bajó del cielo y vino a buscarnos a nosotros sus ovejas perdidas, vino a buscarte a ti, vino a "buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc19,10).

Para salvarnos nos dio la luz, a fin de que no adviniéramos en las tinieblas; nos dio la Vida, a fin de que no muriéramos; nos dio la gracia para limpiarnos del pecado.

Así nos dijo Él mismo, cuando nos afirmó: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,10).

La vida del Señor nos trae es la vida eterna, la vida de la gracia, que Él nos trae con magnificencia.

A esa oveja perdida que eres tú, ha venido a salvar Jesús.

Te busca, te llama, te espera, te recibe con bondad; llamamientos de Jesús, voces y silbidos de ese Buen Pastor, son tantas inquietudes y remordimientos, que no te dejan sosegar y con las que Jesús desea hacerte reflexionar, entre tanto de ti mismo.

Llamados de Jesús son aquella desgracia que tan amargos momentos hizo pasar, aquella enfermedad, que te clavó en el hecho sin dejarte actuar.

Llamado de Jesús es esta reflexión que estás haciendo con motivo de la meditación de este texto, para que vuelvas al buen camino, al redil del Señor en compañía de las demás ovejas fieles que te ayudaran a guardar tu fidelidad.

"De la misma manera se alegran los Ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte."

Repetidamente se nos dice en el Evangelio que Jesús no ha venido al mundo para condenar, sino para salvar a los pecadores: "Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él" (Jn 3,17).

Con sucesivas parábolas nos enseña Jesús el amor con que el Padre Celestial recibe el pecador, cuando éste se arrepiente; Dios no se resigna a perder el pecador; lo busca con insistencia, lo trata con cariño, lo cuida con ternura, lo perdona con amor y cuando ya lo tiene otra vez consigo para la gracia y el arrepentimiento, el corazón del Padre celestial se goza íntimamente y se llena de alegría con el retorno del hijo a la casa del Padre.

Y aun este gozo por la conversión del pecador cobra un nuevo rasgo y una perspectiva: su eco en el cielo.

La frase que afirma: En el cielo será mayor la alegría y por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión, es una parábola oriental.

Sin duda que Dios no ama menos a los justos que al pecador arrepentido; pero este pecador Dios lo ha buscado, perseguido con su gracia, como el buen pastor ha hecho con su oveja, y el resultado, la conversión, da a Dios una ocasión de alegría que no le ofrecen los justos.

Hasta se diría que, usándose hache un antropomorfismo, la fidelidad de los justos produce una alegría discreta completamente intima; pero la conversión de los pecadores causa transportes de alegría.

También la madre se alegra con la salud recuperada por su hijo enfermo y siente más esa alegría que no la que le causó la salud no perdida por los otros hijos.

Vivencia:

Dios siempre te busca, aunque en tu mismo pecado. Todo lo emplea Dios y todo lo da por bien empleado, a costa de conseguir tu salvación del pecado. El mayor pecado que puedas cometer es la desconfianza de la bondad del Señor, aunque ello lo cubras con la consideración de tus múltiples y graves pecados. Nunca tus pecados podrán igualar a la infinita misericordia de Dios.

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

Los libros de esta colección puedes comprarlos haciendo clic aquí:
www.editorialclaretiana.com.ar

facebook twitter
1px
 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Miércoles de la trigésima primera semana.

Pan y Vida se fundó para llevar consuelo, alivio, en tantos momentos difíciles que pasamos a diario ayúdenos a seguir http://bit.ly/1uVrtQZ Miércoles

Like   Tweet  

Pan y Vida se fundó para llevar consuelo, alivio, en tantos momentos difíciles que pasamos a diario ayúdenos a seguir http://bit.ly/1uVrtQZ

Miércoles de la trigésima primera semana.

Lucas 14,25-33

"El que no cargue con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

Haciendo la vida una peregrinación, el cristiano se desprende completamente e inmediatamente, para seguir adelante con Jesús.

Ser discípulo de Jesucristo no es lago difícil de ser deseado; la figura de Jesús se nos presenta tan santa y pura, tan amable y bondadosa, tan humana y tan divina, que no puede menos de arrastrar el humano corazón en el deseo de su seguimiento.

Vemos cómo aun las multitudes juveniles no cristianas se han prendado de la figura de Jesús y la han propuesto como guía y líder en la novela y en el cine.

Pero es que ser verdadero discípulo de Jesús, tal cómo Él nos exige en el Evangelio, es mucho más que esa mera admiración y reconocimiento de sus cualidades y virtudes.

Seguir a Jesús de veras y de cerca supone mucho; por encima de los afectos más dignos y santos, más rectos y más naturales, debe estar el amor de Dios, incluso por encima de la propia vida y del propio yo.

La palabra "odiar" es un hebraísmo con el que Jesús no pide odios o rencor propiamente dicho, sino desprendimiento completo o inmediato de todo lo que puede ser más caro al corazón del hombre.

Hay que poner el amor de Dios encima de todo y de todos.

No se nos puede mandar en el Evangelio que odiemos a nuestros padres, cuando en el mismo Evangelio se nos ordena amar a nuestros enemigos.

La cruz es símbolo de negación; el cristiano debe seguir a Jesucristo en el Calvario, para que luego lo pueda seguir en la resurrección y en la Ascensión a los cielos.

El Señor Jesús nos habla de llevar la cruz y de esa forma expresa la entrega de la propia vida: el discípulo de Jesús debe estar dispuesto al martirio.

"Cargar la cruz" esa frase antigua muy usada para simbolizar el sacrificio de la propia vida; Jesús llevó su cruz: entregó su vida por nosotros; nosotros debemos llevar nuestra cruz: entregar nuestra vida por Él.

"El que no renuncie a todos los bienes no puede ser mi discípulo."

Ser discípulo de Jesús supone una entrega total; ante Él ni caben las medias tintas.

Jesús nos quiere demostrar que no hemos de desprender de todas las cosas, cuando un obstáculo en el camino de nuestra salvación.

Debemos seguir bien el sentido de "renunciar", que no es lo mismo que "dejarlo todo".

"Dejarlo todo" significa apartarse de todo, desprenderse materialmente de todo; es la pobreza y el desprendimiento que Dios exige por razón de su vocación de vida a quienes se consagran a Dios como religiosos.

"Para renunciar a todo" significa liberar al corazón de todas las cosas, lo cual puede hacerse sin dejarlas; es la pobreza de espíritu, el poner orden en los afectos y apegos, lo que Dios exige a todos los que quieran a seguirlo.

Vivencia:

No cabe duda de que el seguimiento de Jesucristo nos impone cruces, sacrificios y vencimientos; a la luz llega por la cruz; al monte de la Ascensión por el monte Calvario; a la gloria del triunfo por los dolores de la crucifixión.

No puedes sonar con un cristianismo cómodo y fácil; para ser cristiano auténtico has de sacrificar tu comodidad y si todos los que siguen a Jesús han de tomar su cruz, cuánto más deberán hacerlo los que como tú pretenden seguirlo más de cerca o con mayor felicidad.

Y más aun, si quieres ser apóstol, porque Dios te ha llamado a ayudarlo en su obra redentora, debes tener presente que no hay redención sin cruz: "Sin derramamiento de sangre no hay remisión de los pecados (Heb 9-22).

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

Los libros de esta colección puedes comprarlos haciendo clic aquí:
www.editorialclaretiana.com.ar

facebook twitter
1px
 

martes, 4 de noviembre de 2014

Martes de la trigésima primera semana.

Pan y Vida se fundó para llevar consuelo, alivio, en tantos momentos difíciles que pasamos a diario ayúdenos a seguir http://bit.ly/1uVrtQZ

Martes de la trigésima primera semana.

Lucas 14,15-24

"Dichoso el que se siente a la mesa en el Reino de Dios."

Todos estamos invitados al banquete del Reino de Dios; todos sin excepción; todos tenemos hambre y sed de justicia, hambre y sed de felicidad y sed de Dios.

Y esa hambre de Dios y esa sed no se pueden calmar en nosotros con ninguna cosa creada.

Jesús en el Evangelio de hoy promete los goces del Reino de Dios y con esos goces te promete calma en tus ansiedades, tranquilidad en tus inquietudes y paz en tus amarguras.

Lainvitacion del Señor es para que participes de tus banquete y esa invitación llega rápidamente a ti por mil diversos medios.

El convite a que se refiere este texto es primeramente el Reino de Dios, al que con frecuencia se lo compara con un suntuoso banquete y este sentido primario lo expresa Jesús, cuando dice que "es dichoso el que se siente a la mesa en el Reino de Dios", que vale tanto como decir que es dichoso el que llegue a poseer en sí el Reino de Dios que es Reino de justicia, de verdad, de amor y paz.

Pero en un sentido secundario ese banquete se refiere al banquete eucarístico; asistiendo y tomando parte en el mismo, de dispone el hombre para el otro banquete del Reino de Dios.

Así lo dice expresamente el mismo Señor Jesús cuando afirma: "Les asegura que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes; el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna" (Jn 6,53-54).

Realmente este banquete eucarístico es un gran banquete:

-grande por la dignidad del que te invita, que es nada menos que Dios mismo, Jesucristo nuestro Redentor y Salvador;

-grande por el número de invitados, ya que él son llamados todos los hombres de buen corazón; nadie queda excluido de este banquete por su pobreza, por su poca cultura, por su condición humilde; antes bien los grandes y poderosos deben humillarse y hacerse pobres y sencillos de corazón, para merecer que los admita en este banquete;

-grande por los defectos que produce: aumenta la gracia divina, purifica el alma de sus pecados, la preserva de nuevas caídas prepara el hombre que comulga para la vida eterna.

"Ninguna de aquellas invitados probará mi cena."

La invitación ha sido hecha por Dios a todos los hombres de voluntad y de limpio corazón; el Señor ha demostrado su infinita genocida, no limitándola a unos u otros.

Pero los cristianos no hemos sido tan generosos en acudir a este banquete como el Padre celestial e invitarnos. Son muchos los que banales pretextos se excusan de asistir.

"He comprado un campo y tengo que ir a verlo"; son los negocios, el apego extremado e incontrolado a los bienes de este mundo.

"He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas". Se tiene tiempo para todo, pero no se tiene tiempo para dedicarlo al espíritu; se cumplan las obligaciones personales, laborales y sociales, es decir, se está al día con todo t con todos, menos con Dios.

Para orar no hay tiempo; para rezarle el Rosario a la Virgen no hay tiempo; para ofrecerle al santo sacrificio eucarístico y comulgar no hay tiempo; para dedicar unos momentos diarios a la meditación de las cosas referentes al Reino de Dios no hay tiempo, aunque haya tiempo para lecturas insustanciales y frívolas, para la lectura del diario, para ver hasta la última serie Televisa, aunque se pierda cada día preciosos minutos en conversaciones vacías y sin ningún significativo con los vecinos. conocidos o amigos; aunque infaltablemente cada día se dediquen religiosa y escrupulosamente sus buenos minutos para tomar algunos cafés, mientras se despotrica contra la política, la conducción económica o nacional y cien y mil otros temas.

Vivencia:

No te entregues desmedidamente a las cosas de la tierra, no sea que vayas pediendo el gusto por las cosas celestiales, no desprecies los dones de Dios y los bienes del Reino, no sea que te sean quitados y no te sean devueltos.

Mira que cuando se pierde el gusto por los bienes celestiales, por los goces del espíritu, comienzan a cobrar ardor las pasiones y se multiplican los pecados en la vida del hombre.

Cuando el hombre no se dedica sus energías y sus esfuerzos y su tiempo a las cosas del espíritu, termina dedicándolas infaliblemente a las cosas temporales.

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

Los libros de esta colección puedes comprarlos haciendo clic aquí:
www.editorialclaretiana.com.ar

lunes, 3 de noviembre de 2014

Lunes de la trigésima primera semana.


Pan y Vida se fundó para llevar consuelo, alivio, en tantos momentos difíciles que pasamos a diario ayúdenos a seguir http://bit.ly/1uVrtQZ

Lunes de la trigésima primera semana.

Lucas 14,12-14

"No sea que te inviten a su vez y tengas ya tu recompensa."

También este breve discurso del Señor debe interpretarse espiritualmente y no de una manera literal. La lección central está en que se debe hacer el bien sin mirar las ventajas temporales, buscando sólo la ventaja eterna en el día de la resurrección de los justos.

El discípulo de Jesús no debe alejarse mover en sus actos por el egoísmo, no debe buscar la recompensa de sus servicios, no debe obrar movido por fines terrenos, sino siempre tener elevado su corazón a las cosas de arriba, es decir, debe obrar por motivos sobrenaturales, en último termino debe obrar siempre movido por Dios.

Si en esos actos busca una recompensa de orden terreno o material, ya quedará suficientemente pagado cuando reciba lo que pretendía; pero en si en lo que hace buscar siempre a Dios, su recompensa será Dios, ya que lo buscó; y esta recompensa de Dios es la que tiene valor definitivo y solamente así: obrando entre los hombres, pero buscando a Dios, es como el discípulo de Jesucristo se hace para el mundo sacramento de Dios, signo de amor que Dios tiene a todos los hombres.

El cristianismo tiene como nervio la donación de sí mismo a los otros, a imitación de cómo Jesucristo se entregó por nosotros y se entregó hasta la muerte de cruz.

Sólo el Padre es recompensa cabal para el servicio desinteresado del discípulo de Jesús; tú que eres discípulo, que quieres llega a serlo de un modo perfecto, debes proponerte esa meta.

"Tendrás tus recompensas en la resurrección de los justos."

En el mundo que nos ha tocado vivir no es extraño encontrarnos con mentalidades materialistas y utilitarias; hoy solamente se aprecia lo que tare alguna utilidad o conveniencia, algún ingreso, algún aumento de bienes y se procura lo que de algún modo nos puede ser de utilidad material.

En cambio Jesús nos enseña que los bienes del otro mundo son más estimables que los de éste y que en consecuencia en nuestros actos no debemos buscar tanto la recompensa en el orden material, cuanto obrar por el Reino de los cielos y por sus valores.

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos deja constancia de aquella frase que San Pablo atribuye al Señor Jesús, aunque no ha sido conservada por ninguno de los evangelistas: "De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe socorrer a los débiles, y que hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús: La felicidad está más en dar que recibir" (Hech 20-35).

Vivencia:

El apostól Pablo te da una clara lección de cómo debe ser tu obra; dice él: "Me hice débil con los débiles, para ganar a los débiles. Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunas, y todo esto, lo hago por el Evangelio, para que la Buena Noticia me aproveche también a mí." (1 Cor.9,22-23).

Ese debería ser el móvil de todos los actos: tu propia salvación y la salvación de todos los demás; examina tu conciencia, para ver si algo debes hacer en este punto. No por muy viejo y conocido deja de tener vigencia aquel adagio:

"Al final de la jornada

aquel que se salva, sabe

y el que no, no sabe nada."

Es la gran ciencia: la ciencia de la salvación; es el gran problema, es el asunto trascendental que da sentido a todo lo demás: "¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar al hombre a cambio de su vida" (Mt16,26).

Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.

Los libros de esta colección puedes comprarlos haciendo clic aquí:
www.editorialclaretiana.com.ar

domingo, 2 de noviembre de 2014

DOMINGO 02 DE NOVIEMBRE DE 2014 – FIELES DIFUNTOS.

DOMINGO 02 DE NOVIEMBRE DE 2014 – FIELES DIFUNTOS. Autor: P. Juan Manuel Toro Vallejo. Fuente: www.mensajespanyvida.org SEPAN QUE EL REINO DE DIOS

Like   Tweet  

DOMINGO 02 DE NOVIEMBRE DE 2014 – FIELES DIFUNTOS.

Autor: P. Juan Manuel Toro Vallejo.

Fuente: www.mensajespanyvida.org

SEPAN QUE EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA

PRIMERA LECTURA

Después de haber reunido entre sus hombres cerca de 2..000 dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección. Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado.

SEGUNDA LECTURA

Hermanos: ¿Es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante; sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado. Pues el que está muerto, queda librado del pecado. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.

EVANGELIO

Dijo Jesús a sus discípulos: « Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará. Ahora mi alma está turbada. Y ¿qué voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! Padre, glorifica tu Nombre. » Vino entonces una voz del cielo: « Le he glorificado y de nuevo le glorificaré.

EL MISTERIO DE LA MUERTE

Hablar de muerte como misterio, es considerarla como una realidad que va mucho más allá de un suceso trágico, para comprenderla como una experiencia de salvación; y más aún, como dice el Evangelio es la "hora de gloria". Con razón la llamaría San Francisco de Asís "hermana muerte"… y no se le dice hermana a una realidad que se le considerara negativa, o intrínsecamente mala.

La muerte es el momento en el que se hace síntesis de lo que fuimos y de los que hicimos, para abrirnos definitivamente a la vida de Dios.

Hoy la Palabra nos descubre la dinámica evangélica de ese Misterio de la muerte, que por ser precisamente Misterio, debe replicarse a lo largo de toda la vida cristiana, que encuentra su sentido pleno en el Misterio Pascual: El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna esta dinámica es una muerte al "egocentrismo" para poder vivir la Vida que Dios nos ha donado ya desde EL BAUTISMO.

San Pablo, por su parte, en la segunda lectura, nos muestra que en este Misterio el hombre entra por medio del bautismo; en efecto, en este sacramento no solamente hemos de celebrar la vida nueva que Cristo nos comunica con su resurrección, sino también la muerte que hemos de vivir a nosotros mismos para posibilitar esa nueva vida.

Señor: Que la gracia de tu Espíritu nos haga experimentar tu amor y nos capacite para vivir a plenitud el bautismo. Amén

Un abrazo
P. Juan Manuel Toro Vallejo.

facebook twitter
1px
 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Sábado de la trigésima semana.

Sábado de la trigésima semana.
Lucas 14, 17-11
"No te sientes en el primer lugar."
Como en toda parábola, no hay que tomar las parábolas de Jesús al pide de la letra; hay que mirar el objetivo que se propone y la lección que pretende dar al proponerlo.
En este mensaje del Evangelio, pues, deberás fijarte más en el mensaje que lleva, que en las palabras con las que expresa; por otra parte la forma de expresión empleada por Jesús debía ser la que sus oyentes pudieran entender.
Se daba un hecho: los fariseos en todo y por todo buscando siempre los primeros puestos, los demás honor, o que podían reportar mayores ventajas; a los fariseos les gustaba ser honrados y hacer sentir su autoridad; estas disposiciones del espíritu de los fariseos las expresa el Señor con la parábola de los invitados al banquete, que se apresuraban a ocupar los puestos más cómodos, o ser reservados por la persona invitadas de mayor diginida.
Los discípulos de Jesús debemos adoptar un actitud completamente contraria, no precisamente buscando el ser luego reconocidos y considerados sino por un espíritu de autentica humildad.
La escala de valores que tiene vigencia en este mundo es totalmente cambiada por el Reino de, en el que son preferidos y los honrados los sencillos, los humildes, los pobres, los que se dedican al servicio de los demás, los que exigen los últimos puestos, más oscuros e ignorados, menos temidos en cuenta por los hombres por eso decimos que el Reino de Dios cámbiale valor por los que se afanan los hombres.
"Todo el que se ensalza ser humillado y el que se humilla será ensalzados."
Esta es una frase sapiencial; con ella el Señor da una mayor amplitud delante de Dios, afirmando que la humanidad es el único modo de ser grandes de Dios; más aun, que el grado de nuestra grandeza delante de Dios se ha de medir por el regalo de nuestra humildad.
Ante Dios no cabe duda otra actitud que humillarse'; Él es tan grande y nosotros tan pequeños; tan santo Él tan pecadores nosotros, tan sabio Él t nosotros los ignorantes; ninguna posición tan razonable y tan justa delante de Dios, como la de una profunda y sincera humildad.
Delante de los hombres vanagloriarnos de nuestras cualidades, de nuestros dinero, de nuestra posición social, de nuestras influencias, de muchas otras cosas por el estilo cosas.
Vivencia:
A tus oídos acostumbrados al ambiente mundano, pueden caer como inaceptables y aun fuera del lugar las Palabras de Jesús: "Todos el que se ensalza ser humillado, será ensalzado Pero no debes dar orientaciones que broten de las palabras de Señor Jesús.
Hay solamente se cotiza lo que puede elevar el nivel de vida y proporcional; pero ante el Señor solamente es tenido en ¡Qué distinta la forma de que da Jesús a sus discípulos: "El mayor entre será el servidor" "Mt 2311)!
Fuente: El evangelio meditado por Alfonso Milagro, Editorial Claretiana.
Los libros de esta colección puedes comprarlos haciendo clic aquí:
www.editorialclaretiana.com.ar